En los primeros Nocturnos [de Nostalgia de la muerte, 1938] aparecen objetos, seres y materias –estatuas, sombras, muros, espejos, mármol, humo, esquinas, escaleras, calles desiertas– que recuerdan no tanto a los poetas como a un pintor: Chirico. El nombre de Chirico nos lleva de nuevo al sueño y al surrealismo. En Chirico no hay automatismo pictórico sino una visión en la que se yuxtaponen, enfrentan y coexisten distintas realidades y distintos tiempos. Esa es la átmosfera que a veces evoca [Xavier] Villaurrutia en los Nocturnos. Una “voz perdida incendiando una calle”, una estatua que se levanta y grita sin gritar, un cielo que es un suelo que es un espejo que duplica no los cuerpos sino las palabras. Todo tiene, como en Chirico, una solidez casi mineral y, al mismo tiempo, la consistencia de los sueños. Cada poema es un dibujo de líneas precisas que evocan estados confusos y ambiguos.
– Octavio Paz, Xavier Villaurrutia: en persona y en obra, FCE, 1978.
En los primeros Nocturnos [de Nostalgia de la muerte, 1938] aparecen objetos, seres y materias –estatuas, sombras, muros, espejos, mármol, humo, esquinas, escaleras, calles desiertas– que recuerdan no tanto a los poetas como a un pintor: Chirico. El nombre de Chirico nos lleva de nuevo al sueño y al surrealismo. En Chirico no hay automatismo pictórico sino una visión en la que se yuxtaponen, enfrentan y coexisten distintas realidades y distintos tiempos. Esa es la átmosfera que a veces evoca [Xavier] Villaurrutia en los Nocturnos. Una “voz perdida incendiando una calle”, una estatua que se levanta y grita sin gritar, un cielo que es un suelo que es un espejo que duplica no los cuerpos sino las palabras. Todo tiene, como en Chirico, una solidez casi mineral y, al mismo tiempo, la consistencia de los sueños. Cada poema es un dibujo de líneas precisas que evocan estados confusos y ambiguos.
– Octavio Paz, Xavier Villaurrutia: en persona y en obra, FCE, 1978.
Posted 1 year ago